Filma películas de héroes locales de Las Grutas y las vende en la playa
La historia de Christmas Pugh, quien retrata la vida de personajes lugareños: “No me interesa contar la vida de Messi o Charly García, para eso está Netflix”.
La marea baja propicia el incesante ida y vuelta por la playa de algunos de los protagonistas de sus propios documentales, que tratan de tentar con churros y otros manjares al puñado de turistas que quedan a principio de abril por la bajada 2 de Las Grutas.
De pronto aparece él mismo, Christmas Horacio Pugh (60 años), con varios DVD de sus filmes en la mano y el resto de un gran stock en una bolsa blanca. Gorrita beige con la insignia de Cuba hacia atrás, remera celeste de una de las maratones en las que intervino, una malla colorinche y amplio y aceitado discurso.
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Paciencia y pasión para repetir el “speech” donde haya gente y cuántas veces sea necesario a fin de dar a conocer el contenido de sus creaciones. Documentales que retratan la vida de personajes o héroes anónimos locales, relatos en primera persona que homenajean desde vendedores ambulantes a jóvenes guardavidas con trágico final, pasando por artistas destacados.
En esos intercambios con las olas de fondo, en el que recibe atención o desinterés por partes iguales, pone el énfasis en Cenizas al Mar, la más reciente que filmó en Las Grutas, pero no deja de promocionar a Guarda Que Vengo, la historia de un churrero muy popular ni a Siete Banderas, de una temática dolorosa y similar a la última producción.
El prestigioso cineasta local ahora conversa largo y tendido, pero ya no en la arena sino en un café con LM Cipolletti y cuenta su historia con el mismo entusiasmo que le vende sus productos al público. Es una charla “entre colegas”, como él mismo la define, “pues yo también me recibí de periodista”, comenta este multifacético hombre tras beber el primer sorbo de un cortado.
“Soy de Adrogué, provincia de Buenos Aires y llevo 30 años en Las Grutas. Vine buscando tranquilidad. Al principio me quedaba de diciembre hasta abril, me puse una tienda Hindú y de arte y con eso tiraba. Luego estuve en Villa Regina de 2016 a 2020 y finalmente me radiqué fijo en esta hermosa ciudad”, explica mientras una señora lo reconoce en el bar y le saca tema.
La mujer se marcha y Christmas sorprende al revelar cómo se dio su incursión en el mundo del cine. “Estudié periodismo de investigación en la Universidad de Madres de Plaza de Mayo y todo comenzó cuando fui a escribir una nota a la ciudad donde murió el Che Guevara para Sin Medios, una forma de periodismo alternativo y ahora productora de cine de la que soy socio fundidor (bromea con el doble sentido). Ahí me dije ‘tengo que hacer una peli’, nació Retazos del CHE y no paré más”, indica y el golpeteo de la cuchara en el pocillo retumba como a unos metros de allí suele hacerlo el agua del mar al chocar contra los acantilados.
Ya tiene en su trayectoria 11 películas, “tres en Las Grutas y una en Regina que se filmó en 20 ciudades diferentes de la Patagonia sobre la Cooperativa de Teatro La Hormiga Circular”. Y va por más: "Ahora terminamos la del pintor de Gaiman, también la vida de Sergio Flecha Pérez, un camarógrafo de guerra que estuvo en 30 países y la vida de tres escultoras de Las Grutas”, anticipa con orgullo.
Y pensar que “durante 8 años filmé poniendo plata de mi bolsillo, luego presenté un proyecto al INCAA, salí ganador y ahí fue creciendo. Así agarré pasión por el cine, empecé a dirigir, guionar y producir”.
Historias Mínimas que lleva al cine... y a la playa
Inquieto e innovador, su premisa es llegar a “todo público” con tramas simples e historias mínimas. “Hago un cine muy sencillo, para que lo entienda el lugareño, el obrero, el trabajador, el pescador, el leñador y contar Historias Mínimas, parafraseando a Carlos Sorín, que nos gusta mucho ese director”.
En ese contexto, cuenta de qué se tratan las que filmó en Las Grutas. “La primera es Guarda que Vengo, que cuenta varias historias al mismo tiempo: la de un churrero que usa ese latiguillo para vender; la de un pulpero que asusta a la gente y de seis vendedores ambulantes más. Lo rico de esa película es que rescatamos a la persona detrás del personaje. Hugo Mercado es el protagonista principal y en invierno es cosechero. Y así lo mismo en los otros casos, uno por ejemplo vende churros y en el año es bachero en restaurante y estudia Ciencias Políticas”, destaca y celebra que poco antes de las 13 del martes 1 de abril el día “se está poniendo cada vez más lindo”.
Lejos de llamar a un casting y de entrevistar previamente a los futuros interpretes revela que “los personajes de las películas me encuentran a mí. El artista popular va encontrando la temática en el caminar. Uno tiene un guión, una idea pero la va puliendo y dándole forma sobre la marcha”.
Su búsqueda, al fin y al cabo, se centra en personajes anónimos, desconocidos. “No haría una película de Messi ni de Charly García, son tipos que tienen la vida resuelta, Netflix seguro la hará mejor que nosotros. En cambio hacer la peli de un músico que toca en la calle, de un churrero, de un pulpero le sirve más a esa persona como sujeto social que a nosotros. Eso no tiene precio. La idea de nuestro cine es un rescate cultural, hay miles de personajes para rescatar, detrás de cualquier persona hay una historia para contar. Ya sea del culto, del loco, del borrachín del pueblo”, dice quien tiene 4 hijos y en la actualidad “estoy soltero y buscando”, confía con una sonrisa.
Otra se le escapa al recordar, a modo de anécdota, por qué casi se queda sin figura el primer día de filmación de Guarda Qué Vengo. “Íbamos a filmar el amanecer a la playa, me lo encontré a las 4 de la madrugada, ya venía medio entonado… Me pidió 10 mil pesos y la verdad que no soy de prestar plata, prefiero dar trabajo. Pero en este caso era el protagonista, si no se lo daba yo se lo daría otro. Al final se terminó mamando, peleando y fue a parar al Hospital, el primer día casi nos quedamos sin el protagonista”.
Dos historias similares con triste final llevadas al cine
“Siete Banderas es la historia de Jano Mendez Bravo, un guardavida de la primera bajada, un buzo marisquero y maratonista que murió en brazos de su mujer, Mercedes, una médica muy prestigiosa que fue la jefa del Hospital de San Antonio donde Jano pasó sus últimos días. Y Cenizas al Mar es una historia similar, de otro guardavida, Diego Suárez también de 38 años, que era de General Roca, buzo marisquero. Los dos tuvieron muerte súbita, eran padre de dos hijos, deportistas de elite, no fumaban, no tomaban… Y en ambos casos se tiraron las cenizas al mar”, repasa las coincidencias y los tristes desenlaces de ambas historias que llevó al cine.
Logra plasmar su sensibilidad social en sus contenidos. Por ello reconoce que “como cineasta me gana la emoción, en el 2021 viajamos a filmar a El Bolsón también por incendios como ahora. Retratar la realidad de su tiempo es la obligación del documentalista”, reflexiona con convicción.
Cómo es vender en la playa
La venta ambulante no es nada novedoso en la vida de alguien que se hizo muy de abajo y por eso asegura que no le cuesta encarar al público y ofrecerle sus filmes. “Soy vendedor ambulante que hace cine, no un cineasta que vende películas… Desde los 10 años empecé vendiendo peines en los trenes (“y quedé pelado”, bromea). Vendí de todo, hebillas, ponchos, bufandas, helados, churros, después me hice artesano, viaje por Argentina y el mundo, conocí 22 países en trabajos duros, cosechando, de bachero en restaurantes, limpié baños en Hostel, en boliches también…”.
No obstante, admite las distintas dificultades que se presentan en ese contacto en la costa rionegrina con los veraneantes: “Vender en la playa no es fácil, hay respeto de la gente, pero por ahí están un poco hastiados, somos más de 300 vendedores en temporada alta... Tiene sus pro y sus contra, somos agradecidos a los turistas. Pero en nuestro caso, que vendemos documentales, corremos con otra dificultad mayor que es el formato, ya que el formato de CD no existe más, viene en pendrive o en un drive, es decir tenés que bajar el programita en la compu y la gente no entiende y piensa que la estás estafando…”.
Vuelve al festival de Cipolletti
“Ya presentamos Cenizas del Mar en Cipolletti y también Ocho Focos -sobre incendios de El Bolsón- y este año volvemos con La Ultima Pintura, que es un trabajo que rinde homenaje al artista Horacio Marras, el pintor de Gaiman. Es un festival muy lindo y estamos honrados”, culmina el director de cine que vende sus documentales de personajes urbanos en la playa de Las Grutas.
La suya, una historia de película.
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