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"Geldres ya tuvo la oportunidad de salir y la usó para matar", avisó la hermana de una de sus víctimas

La respuesta de Claudia Araya a los insistentes pedidos del asesino de su familiar y autor de otros hechos de violencia. "Nos genera miedo e inseguridad", confiesa.

“Su insistente pedido nos genera siempre la sensación de inseguridad y miedo. Hablamos por todas las familias, por la sociedad en general. Cada vez que salió su conducta fue un agravio para quien se le cruzó por el camino. Ya tuvo la oportunidad de salir en su momento y mató”. Así de clara y contundente, Claudia Araya, la hermana de una de las víctimas del temible asesino Ramón Geldres se opone en forma rotunda a la concesión de ese beneficio para el condenado a perpetua, posibilidad que no obstante volvió a ser analizada el último jueves por el Tribunal.

“En 2017 ya salió y no fuimos notificados. Su conducta fue tan violenta hacia su propio hermano, que las autoridades se lo tuvieron que llevar de nuevo porque corrían peligro todos. Se agarran en un supuesto beneficio humano pero nosotros no lo tuvimos, ni atención psicológica, ni terapia, ni nada recibimos. Esto fue un shock para nuestra familia, no fue solo un hermano que perdimos, sino que el otro quedó mal por su culpa. Nos molesta terriblemente que la Justicia revise sus planteos tan seguido”, aseguró contrariada la mujer en su contacto con LM Cipolletti.

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Cada vez que el homicida pide salir, crece el temor en la familia Araya y otras que ya sufrieron su violento accionar. Máxime por la cercanía de sus hogares y porque “no respeta ni los famosos códigos barriales”.

“Si saliera iría a escasos metros de nuestra casa, entonces sería exponernos en forma innecesaria, necesitamos tener seguridad de parte de la justicia y no la tenemos. Es más, cada 15 días él pide salir y tenemos que ir, volverlo a ver, a escuchar que se ponga en víctima, declarar que él solo salió a robar y que no tiene la culpa de lo que pasó… Suelen decir que hay códigos en los barrios pero él ha atacado a todos en nuestra zona”, recordó, llena de impotencia, la impunidad y brutalidad del presidiario.

“Convocamos a la familia Carrasco, cuyo caso es por el que él estaba preso y juntos nos negamos rotundamente. Al final de la audiencia su abogada defensora volvió a pedir una reserva para otra fecha, así que en dos semanas tendremos que volver porque no es lo mismo que declare solo ante los jueces a que estemos nosotros”, aseguró evidenciando cierta desconfianza.

En medio del drama familiar, cada audiencia se torna en una pesadilla para Claudia y sus seres queridos. “Verle la cara nuevamente es terrible para nosotros, encima se enoja, hace lío, está violento siempre, quiere hablar mal de nosotros y se lo prohiben… Pone en prioridad a su mamá por ser mayor de edad pero mis padres también están mal desde que sucedió lo de mi hermano, si es por eso estamos en igualdad de condiciones. A ella -por su madre- la pueden llevar o hablar por teléfono, es más sabemos que lo hacen habitualmente así que nos negamos rotundamente”, reiteró.

“Nunca aprovechó las salidas para hacer las cosas bien, al contrario, su libertad condicional la usó para matar y robar a inocentes. Su palabra no es sostenible, no es coherente, no tiene relación lógica con lo que está pasando. Ni siquiera tiene buena relación con sus compañeros de trabajo en el penal, solo limpia su celda”, culminó.

El monstruo Geldres

El hombre que mató a puñaladas al comerciante Claudio Araya se encuentra cumpliendo prisión perpetua pero igualmente impulsa solicitudes de beneficios.

En el caso de las visitas a su madre, no es la primera vez que eleva pedidos respecto de esta situación aunque a la hora de ser analizados en el ámbito del juzgado de Ejecución Penal, la respuesta suele ser negativa.

De igual modo, el condenado tiene la posibilidad de recurrir a una segunda instancia ante jueces de la Cuarta Circunscripción y que las disposiciones sean revisadas.

La familia de Araya sigue muy de cerca estos reclamos del criminal y se manifiestan abiertamente en contra a cualquier tipo de beneficio.

Atacó a varios presos en la cárcel

El crimen de Claudio Araya ocurrió el 6 de marzo de 2013, cuando el comerciante buscó impedir el robo de la cartera de una vecina por parte de Ramón Geldres. Con total impunidad, el presidiario lo apuñaló mortalmente.

Apenas se inició la investigación, se comprobó que el autor del hecho se encontraba gozando de salidas laborales aunque no las cumplía.

Su evidente peligrosidad se reveló cuando volvió a la cárcel, donde atacó a otros presos. Temerosos, reclamaron que lo trasladen a otro penal o que se adopten estrictas medidas.

El historial criminal de Geldres es extenso. La familia Carrasco, por otra parte, recordó el jueves cómo en 2013, tras obtener la libertad condicional, atacó violentamente a sus padres: propinó ocho puñaladas a su padre y golpeó brutalmente a su madre con un arma blanca y un arma de fuego que, por fortuna, falló al disparar.

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